sábado, 17 de marzo de 2012

Destino Peñagolosa.

Imagen del pico de Peñagolosa, desde donde se pueden
observar unas preciosas vistas tanto de las tierras de la
provincia de Castellón como las cercanas tierras de
Aragón.
Colaboración.
Texto: Adrián Granjo.
Fotos: Adrián Granjo.

Peñagolosa (1813 m de altitud)

Ascenso al pico de Peñagolosa. De Alcora a Chodos lo realizamos en coche, y de ahí hasta el pico fuimos caminando.

Desde Alcora se puede realizar el ascenso bien mediante carreteras hasta Sant Joan de Peñagolosa o bien mediante las diversas sendas que recorren la provincia. 

Por carretera, y partiendo desde Alcora, se atraviesa en el ascenso los municipios rurales de la Foia, Costur, Mas d’Avall, Useras, Adzaneta del Maestrazgo, Chodos y San Juan de Peñagolosa.
Por si a alguien le interesa he encontrado esta página web sobre actividades diversas – espeleología, senderismo, etc.- pero hay varias, esta es una de ellas. 


En ella encontraréis información sobre las distintas rutas que pueden realizarse en la provincia, así como información sobre supervivencia y demás cosillas interesantes si os gusta este mundillo y que conviene conocer un poco si disfrutáis de estas actividades.

También encontré este blog en el que también habla sobre estas rutas, en concreto podéis encontrar la de San Juan de Peñagolosa hasta el pico.


Y bueno, sin más os dejo con la expedición que realizamos. Sólo una nota antes por si buscarais los pueblos que aquí os nombro. Es posible que los escriba varias veces pero cambie la escritura, esto es debido a la traducción de castellano a valenciano-catalán. Pondré el ejemplo de Xodos (val.-cat.)/Chodos (cas.) o Atzeneta (val.-cat.)/Adzaneta (cas.). Tenedlo en cuenta a la hora de realizar posibles búsquedas.

Panorámica de la Villa de Alcora. Inicio del camino.

Quedamos aproximadamente a las 7 y media u 8 menos cuarto. Yo ya me había preparado la mochila el día anterior –me gusta ser precavido y tener ciertas cosas bien planificadas- sobre las 8 y poco ya estábamos los 5 distribuyéndonos en los coches y otros 2 o 3 más en otro coche esperando. Empezamos la ruta dirigiéndonos a nuestro punto de partida; Chodos/Xodos. Carlos y Rubén, compañeros del instituto y buenos amigos desde la ESO fuimos comentando cosillas sobre música y además Rubén me comentó un poco quienes eran y que relación tenía con el resto de gente con la que compartiríamos la ruta del día. Resulta que la expedición donde me había metido era, en su mayoría, de estudiantes de magisterio musical menos Carlos y yo que estudiamos arquitectura e ingeriería técnica respectivamente.

Así pues pasamos el camino hasta Chodos charlando y observando las vistas que nos ofrecía el camino atravesando las diversas poblaciones (la Foia, Costur, Mas d’Avall, Useras y Atzeneta).

Santuario de San Juan Bautista de Peñagolosa y Santa Bárbara.

Llegando a Chodos vimos que había algunas nubes lo cual nos preocupó un poco por si corríamos el riesgo de cancelar la expedición. Cuando llegamos a Chodos tuvimos frente nuestro una imagen impresionant,e como sacada de una de las historias de Tolkien –uno de mis dioses de la literatura-, Chodos sobre el gran pedrusco saliendo de entre un banco de nubes como si el pueblo estuviera sobre los cielos. Me corroí por dentro al haber sido demasiado lento como para hacer una foto del momento…pero bueno, ya saldrán mejores ocasiones pensé.

Pinar entre la niebla en el ascenso al Peñagolosa.

Empezamos el ascenso tras el pertinente desayuno en Chodos –unos desayunamos, otros se hicieron su caragillo, lo importante era entrar en calor- atravesando los bosques que separan Chodos de Peñagolosa siguiendo las diversas sendas existentes. Estas sendas además de llevar al pico, también conectan unos pueblos con otros y se puede llegar fácilmente de un pueblo a otro gracias a estos caminos y las pistas.

Uno de los caminos que recorrimos rodeados de niebla y pinos.

Cuando llegamos a “la falda” de la montaña hicimos un breve descanso en el cual aprovechamos y nos hicimos una foto de grupo. Tras este breve tiempo continuamos hasta llegar a un punto casi en la cima para finalizar el ascenso por la cara sur. En esta parte es cuando me acordé, y mucho, de Jesús Calleja. “No me gusta un pelo como se está poniendo esto” pensaba cuando bajamos por las cuestas de piedra suelta. A punto estuvimos algunos de bajar más rápido de lo deseado en algunas ocasiones. Pero final mente llegamos tras algunos apuros al desfiladero final –los apuros los pasamos Carlos y yo por el vértigo que teníamos al pasar por las paredes verticales con un pasillito y precipicio al otro lado, pero bah, nada que no pudiéramos pasar a gatas…

Foto de grupo en la falda de la montaña.
Subida canal cara sur.
Bajada cara sur.
Antes de continuar nuesta útima subida, aprovechamos para comer algo con glucosa pues la subida que quedaba era algo serio y Carlos y yo andábamos algo bajos después de todo el camino de subida hasta donde nos encontrábamos. Tras ello, concluimos la subida y llegamos al pico.

Preciosas vistas desde arriba del pico de Peñagolosa.

Además de las vistas estupendas también pudimos comprobar que existe buena cantidad de fauna salvaje por la zona como el águila de gran envergadura que vimos y las cabras montesas que me dieron un susto de infarto con los cuernazos enormes de papá cabra, a quienes tampoco pude hacer foto –vale os pongo en situación, yo recuperándome del susto que me habían dado las cabras con esos cacho cuernos que me habían salido casi de un pedrusco de encima, una mano agarrado a una piedra, un pie en otra piedra que se movía, el otro pie en otra que tampoco estaba muy seguro de la estabilidad y mientras me recuperaba del susto y me aseguraba de no irme rodando montaña abajo estaba meando.

Una vez en el pico comimos algo consistente –llamémoslo bocadillos gigantes- y tras esto nos hicimos otra foto –y yo aproveché para hacer unas más- y realizamos la vuelta a Chodos sin incidencias.

Una vez llegamos a Chodos comimos en uno de los dos restaurantes que hay en el pueblo y… ¡se lió gorda! Lo mejor del día. Nos encontramos con que vino la gente del pueblo al restaurante y como la cosa era de músicos al acabar de comer guitarra en mano uno, otro el acordeón y no recuerdo que más –en cuanto a instrumentos- nos cantó unos fandangos la chica que trabajaba allí. Nos quedamos todos muertos. Menuda fiesta se lió en un momento. Tras unos bailes y agradables conversaciones, dimos una vuelta al pueblo y después de unas horas, regresamos a los coches y tras las despedidas emprendimos la marcha a casa.

Vista del interior del porche del Santuario de San Juan de
Peñagolosa.
He de aclarar que estos pueblos que he nombrado, incluyendo Chodos, son pueblos pequeñitos con alrededor de 100 o 200 habitantes que aumentan o disminuyen el número según la época del año.

Con lo que me quedo de esta expedición es con los momentazos tras la comida, las impresionantes vistas desde la cima del Peñagolosa y la tranquilidad de las sendas y pistas del trayecto. Así que altamente recomendada y no hace falta ser deportista de élite para subir –en realidad no es que Carlos y yo estuviéramos flojos, es que el resto estaban muy preparados. Espero que os haya gustado el relato, puede que me haya excedido pero es mi primer relato de este tipo, espero poder colaborar con alguno más y mejorar la escritura.


Adrián Granjo del Blog Arte, Ciencia y Tecnología.
Más fotos sobre esta expedición aquí.

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